domingo, 1 de febrero de 2015

OPINION

Acapulco y Guerrero: violencia e inseguridad

RAÚL SENDIC GARCÍA ESTRADA 
La violencia está presente y se ha vuelto cotidiana en estas tierras del sur, nos hemos acostumbrado a ella y la sociedad ha perdido la capacidad de asombro, las noticias dan cuenta de robos, secuestros, extorsiones, asesinatos y violaciones.
La inseguridad se ha convertido en una amenaza en nuestro ser y nuestro estar. La violencia viene marcando las violaciones entre los seres humanos y ha llegado a marcar tanto al municipio de Acapulco y a nuestro estado hasta convertirse en un problema de salud pública.
En Acapulco existen escuelas que se encuentran sin clases por los grandes problemas de inseguridad, la cual ha impactado en temas como el turismo y la pérdida de la llegada de cruceros, por la percepción que se tiene de inseguridad.
Los turistas están optando por destinos de recreo donde les garanticen la seguridad, cuando en 2010 llegaban de 135 a 140 barcos y en el año pasado sólo llegaron ocho, al parecer, las rutas turísticas han dejado de lado a Acapulco, lo cual es catastrófico ante la situación de crisis que vivimos en el puerto.
La maestros de la zona suburbada y rural de Acapulc, se han movilizado y parado sus labores escolares, ante la amenaza de inseguridad y el clima de violencia que enfrentan en las colonias como Ciudad Renacimiento, Zapata, Coloso, La Sabana, La Venta, Sinaí o Vacacional.
Hoy los maestros exigen seguridad para ellos y sus alumnos, ya que se encuentran sin clases desde hace ya algunos meses y el problema parece no resolverse al no encontrar garantías satisfactorias, con las cuales el estado responda ante la inseguridad.
En Acapulco se están viviendo fuertes oleadas de violencia e inseguridad; el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) hizo un llamado urgente a las autoridades mexicanas para que emprendan acciones efectivas necesarias que permitan el regreso de los niños de Acapulco a sus escuelas.
Ya que desde el 3 de diciembre del año pasado, más de 115 escuelas cerraron sus puertas en la región Acapulco-Coyuca de Benítez, ante las amenazas y extorciones del crimen organizado que ya ha cobrado la vida de 19 profesores.
La Organización de las Naciones Unidas, por medio de la Unicer, señala que las escuelas no sólo deben ser espacios libres de violencia, sino al contrario, deberán ser el espacio idóneo para la promoción de la cultura de la paz y los derechos humanos, así como espacios de protección y seguridad para los niños, en donde aprendan a solucionar cualquier tipo de problemas y conflictos a través del diálogo, señalando que la educación es un derecho humano de todas las niñas y niños, consagrados también en los primeros artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como la Convención sobre los Derechos de los Niños, ratificada por México.
La educación es considerada como un agente de cambio, capaz de romper el ciclo de la violencia en todos sus niveles y expresiones.
El crimen organizado ha elegido mandos en 13 municipios de Guerrero, señala la Agencia de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República (PGR), ubicando a los municipios de Iguala, Apaxtla, Arcelia, Buena Vista de Cuéllar, Coyuca de Catalán, General Canuto Neri, Ixcateopan de Cuauhtémoc, Pilcaya, Pungarabato, San Miguel Totolapan, Taxco de Alarcón, Teloloapan y Pilcaya.
El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, denunció que sus homólogos dejan operar a organizaciones criminales a cambio de que estos controlen los delitos del fuero común; y ha insinuado que los gobiernos como el de Guerrero, poco han hecho para frenar la violencia.
La Secretaría de Gobernación señala la vulnerabilidad en la que se encuentran los cerca de un 1854 municipios del país que no cuentan con herramientas para ser infiltrados por el crimen organizado, y por lo tanto se corre un riesgo de la infiltración del crimen en la actividad económica, social, cultural y política.
En días pasados el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, declaró que la violencia en el país ha venido disminuyendo desde 2011 y que Guerrero es el único estado que presenta índices de violencia superados a los observados en Colombia, señalando esto, en Alemania, donde estaba en una gira.
El Estado ha sido capturado por el crimen, convirtiéndose la realidad en una intensidad de violencia sin precedentes en una epidemia criminal sin fin, por la intensidad de la violencia, la regularidad de los delitos y enfrentamientos armados, con varios miles de personas desaparecidas, con zonas plagadas de fosas clandestinas, con un proceso de militarización de la seguridad pública, con una situación de miedo y pánico que afecta ya, a gran parte de la población.
Las estrategias de seguridad han fallado, la sangre sigue siendo derramada y los efectos violentos son ya impredecibles, con un alto salvajismo criminal en los albores de una guerra civil, que ha golpeado particularmente las zonas débiles los municipios aislados la periferias de las ciudades pero también los centros turísticos, con su política de seguridad basada en el control social y la debilidad de las instituciones.
Es necesario replantear la estrategia de la seguridad, no sólo con la Fendarmería en la Costera, sino con una seguridad vinculada a la sociedad, con una presencia integral, con una refundación de las instituciones de seguridad para guardar la paz, combatir la criminalidad no solo con balas, sino a partir de las políticas sociales de prevención y con una vocación social y humanista.

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