domingo, 8 de diciembre de 2013

OPINIÓN

La autodefensa ante gobiernos fracasados

Jorge Gil Olmo 
 Cuando el Estado fracasa en una de sus principales funciones que le dieron origen –la de garantizar la seguridad a la población–, la autodefensa es un legítimo derecho de cualquier ciudadano, de cualquier comunidad, de cualquier población. Sobre todo cuando se trata de la defensa a la vida. Ahí está el caso de Guerrero con su gobernador fracasado Ángel Aguirre Rivero, nunca antes hubo autodefensas en ese estado pobre del sur del país, hasta que llegó Ángel Aguirre y es un síntoma de que no pudo, no puede, ni podrá jamás con la delincuencia y garantizar un estado de paz.  

La violencia, los muertos y desaparecidos, los desplazados de la sierra  y heridos en Acapulco, el avance del crimen organizado en todas las regiones sigue en el gobierno de Enrique Peña Nieto y de Ángel Aguirre en aquella entidad. Nada ha cambiado aunque la estrategia de comunicación política del peñismo se pare de pestañas para hacernos creer que la paz está de vuelta. Son los nuevos sofistas que una mentira la quieren transformar en verdad a través de la retórica de las imágenes repetidas hasta la saciedad.
Pero esta afirmación de que la paz y la justicia están de regreso resulta falsa si nos atrevemos a mirar detrás de las pantallas de televisión y vemos cómo siguen apareciendo las fosas clandestinas, primero apareció en Guerrero y ahora en Jalisco, los secuestros, las extorsiones, la corrupción y la violencia teñida de rojo. Todo esto a pesar de que la agenda informativa impuesta sea la de las reformas energética, educativa, hacendaria y el llamado pacto por México.
En Michoacán y en Guerrero, los grupos de autodefensa ciudadana siguen creciendo no obstante la orden del gobierno de Fausto Vallejo de impedirlo y en Guerrero Ángel Aguirre quiere controlarlos o meterlos en un costal llamado policía rural.
Estos grupos que empezaron a surgir primero en Ayutla y reciente en tierra caliente a partir del 24 de febrero han tomado la justicia —no la ley—en sus manos para hacer lo que el Estado mexicano a través del Ejército y la policía no han querido hacer, enfrentar al crimen organizado y quitarles el territorio que controlaban a través del terror y las armas. Hoy ya se extendieron a la costa y meseta purépecha en una estrategia que le llama “liberación” del territorio dominio del crimen organizado.
Conforme avanzan los grupos de autodefensa ciudadana las desacreditaciones también se han registrado tildándolos de ser avanzada de alguna banda criminal o incluso de integrar una corriente separatista que pretende independizarse de Michoacán.
A pesar de esta campaña y de los bloqueos que ya tienen por parte del Ejército y la Policía Federal, las autodefensas ciudadanas siguen organizándose en cada una de las comunidades, pueblos y municipios mixtecos donde el crimen organizado sentó sus reales desde hace 12 años cobrando impuestos, secuestrando y controlando la producción y la comercialización de los productos agropecuarios, ganaderos y hasta mineros.
Esto ocurre en Michoacán y Guerrero, donde sus gobiernos fracasaron y se convirtieron en sembradores del terror, la persecución y asesinatos de líderes sociales  y no se descarta que pueda repetirse en otros estados donde la situación es similar. La autodefensa es una acción legítima de la población frente a la necesidad de protegerse y de garantizarse a sí misma el derecho a la vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario