¡Lo encontraron sin vida!
Flotando en el agua y dentro de un pozo localizado cerca del poblado de Acatempa perteneciente al municipio de Tixtla, fue hallado el cadáver de Modesto Limón Cotecón quien desde la noche del sábado pasado no llegó a su casa.
Patricia Coctecón, de 42 años de edad, narró que la tarde del sábado pasado su marido Modesto Limón Cotecón, de 42 años de edad, salió de su domicilio en calle Insurgentes, de la colonia Xolapan en el poblado de Acatempa y ya no regresó, enterándose Patricia a la mañana siguiente y por voz de unos conocidos que lo habían visto sumamente alcoholizado y deambulando en el poblado de Atliaca.
La mujer habló con sus familiares y luego con el comisario del pueblo, quien le pidió esperar un poco para ver si Modesto regresaba, pero luego del medio día (domingo) y al no lograr resultados positivos, el mismo comisario decidió formar varios grupos de personas apoyadas por elementos de la Policía Comunitaria, para salir a buscarlo en los alrededores de Acatempa y de Almolonga.
Fue ayer martes poco antes de las diecinueve horas cuando uno de los grupos de búsqueda llegó a un pozo de agua localizado en la barranca de Xotila y vieron que en el fondo flotaba el cuerpo de Modesto Limón, lo cual fue informado al comisario.
Luego de confirmar el hallazgo del cadáver se pidió el apoyo del presidente municipal de Tixtla, Gustavo Alcaraz Abarca, quien de inmediato envió al personal de Protección Civil y a policías preventivos, quienes cumpliendo las instrucciones que llevaban se pusieron a las órdenes del comisario.
Como auxiliar del Ministerio Público el comisario realizó las diligencias de ley y después autorizó que el personal de Protección Civil realizara las maniobras para sacar el cadáver, lo cual se hizo mientras que policías municipales resguardaban la zona.
Después el cadáver fue trasladado al que fuera su domicilio y más tarde personal del Ministerio Público del Fuero Común y policías ministeriales adscritos a la coordinación de zona en la ciudad de Tixtla, así como peritos y personal forense, llegaron a la casa donde ya se encontraba el cuerpo sin vida.
A pesar del dolor, familiares del occiso hablaron con claridad indicando que al cadáver se le podía practicar un reconocimiento médico externo, pero que por ningún motivo permitirían que se le trasladara al Servicio Médico Forense de esta capital, recibiendo en todo momento el apoyo de policías comunitarios.
El argumento de los familiares del occiso fueron muy claros, señalando que aun cuando al cadáver se le practicara la necropsia de ley, lo más seguro es que nunca se sabrá si se trató de un homicidio o una muerte accidental, por lo que, para ellos era preferible velar el cuerpo que ya estaba en fase de descomposición y a la brevedad posible darle cristiana sepultura.
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