miércoles, 20 de noviembre de 2013

PAGINA 2

Cartas Marcadas

 Por Alfredo Guzmán
 ¿Los malos ejemplos cunden?
¿Quién lo iba a creer? Ahora resulta que la premisa de que los malos ejemplos cunden, lo retoma el líder máximo de la izquierda en el país. Andrés Manuel López Obrador, quien acudió a la población de Tixtla de Guerrero, Guerrero y con botitas blancas, se metió un poquito bajo las aguas turbias que desde hace dos meses ahogan a quienes por desgracia tienen que vivir ahí,  pero al menos no hizo como Angel Aguirre Rivero, que se metió de medio cuerpo a mojarse la pansa, solo para salir en la televisión y en los medios de comunicación.

 Con un gobierno estatal, en crisis porque Aguirre ande perdido y borracho y un municipal inexistente, los tixtlecos ven como sus casas de adobe, construidas robándole espacios a una laguna abandonada, que nunca supusieron que pudiera crecer, pero que la hizo crecer la corrupción y la falta de mantenimiento a un desfogue, que la basura y la falta de prevención taponó.
 En un acto ridículo que copia una acción parecida, pero que hizo el gobernador del estado de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, 10 días después de la contingencia iniciada el pasado 13 de septiembre, cuando dos tormentas tropicales, Ingrid y Manuel, se pasearon por el estado de Guerrero, se detuvieron por algunas zonas más tiempo, provocando muerte y desolación, Andrés Manuel, llegó sin razón y sin motivo a dar su solidaridad moral a los tixtlecos. Se metió al agua, pero como no es pendejo, se puso unas botitas blancas de hule. Posado, pues.
 En efecto, 10 días después y a exigencia de la televisora que le cuida su imagen, a costa de nuestros impuestos, el gobernador de Guerrero, en un acto ya descrito con anterioridad, se metió al agua, se hincó y así fue como lo entrevistaron, para que los mexicanos vieran al gobernador de Guerrero, quien acudía presuroso 10 días después a una zona siniestrada, pero sin efecto, alguno. Pues es la fecha en que no se hace nada, para resolver la inundación de Tixtla. Lugar especial, para simular mortificación. Así lo hizo Aguirre, así lo repite Andrés Manuel. Pobres ternuritas.
 Y siguiendo los malos ejemplos, los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, sabedores de lo productivo que es hacer desmadre, romper vidrios, provocar vandalismo, tomar la bandera de la lucha social, taponar calles, secuestrar autobuses y golpear al o a los que se les pongan enfrente, para después huir, victimizarse y tirarse al suelo, reclamando derecho al reclamo y a la protesta cívica, que de cívica, no tiene nada, para finalmente gozar de total impunidad.
 La lucha social, hoy tiene nuevos redentores, quienes han aprendido a lo largo de su ya largo historial de luchadores sociales, cómo hacer desmadre, cómo romper las normas, cómo violentar el Estado de Derecho y cómo seguir tan campantes.
 Esos mismos estudiantes, que copiaron sus acciones al magisterio disidente, que hoy ataca a los ciudadanos del Distrito Federal, quienes hoy sienten en carne propia, lo que nos han mostrado, por ejemplo a los guerrerenses, los estudiantes de Ayotzinapa y el heroico magisterio del estado, quienes en sus actos más jodidos, han secuestrado a todos los que viven en la capital, del estado de Guerrero, en Chilpancingo, en su búsqueda de desestabilizar al estado burgués, aquél estado burgués que era tipificado por un encumbrado líder de izquierda, hoy convertido en potentado transportista, que decía luchar contra el estado pequeño burgués, contra aquel que tenía “Una casa de do pisos y un vovagen”.


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